Las bajas temperaturas, los cambios bruscos de clima y el aumento de enfermedades respiratorias durante el invierno pueden generar importantes efectos sobre la salud vocal, especialmente en personas que utilizan la voz de manera intensiva en su trabajo, como docentes, periodistas, locutores, cantantes, teleoperadores y profesionales de atención al público.
La laringe, ubicada en el cuello, cumple funciones fundamentales para el organismo. Por un lado, actúa como la puerta de entrada hacia la vía respiratoria, permitiendo el paso del aire hacia los pulmones y por otro, alberga las cuerdas vocales, estructuras encargadas de producir la voz mediante su vibración. Debido a esta estrecha relación entre respiración y fonación, cualquier factor que afecte las vías respiratorias también puede impactar directamente en la salud vocal.
Durante el invierno, el frío puede resecar las mucosas de la vía aérea y de la laringe, generando irritación y alterando vibración normal de las cuerdas vocales. Además, es frecuente que las personas respiren más por la boca en ambientes fríos, evitando que el aire se filtre, humedezca y caliente adecuadamente antes de llegar a la laringe. Esto favorece síntomas como sequedad, carraspeo, fatiga vocal y sensación de esfuerzo al hablar.
A esto se suma el uso excesivo de calefacción en espacios cerrados y poco ventilados, lo que disminuye la humedad ambiental y contribuye a la sequedad de las mucosas respiratorias. Esta falta de lubricación obliga a los pliegues vocales a trabajar con mayor esfuerzo para producir la voz.
La hidratación de la voz ocurre principalmente de manera sistémica. El agua no pasa directamente por las cuerdas vocales, pero mantener una hidratación adecuada permite conservar la lubricación de los tejidos, facilitando una vibración más eficiente y con menor fricción.
Durante los meses fríos también aumentan las infecciones respiratorias, como resfríos, gripes y laringitis. En estos cuadros, las cuerdas vocales suelen inflamarse, perdiendo parte de su capacidad normal de vibración. Utilizar la voz de manera intensa mientras existe inflamación puede aumentar el riesgo de lesiones en los pliegues vocales.
Muchas personas continúan trabajando o forzando la voz pese a estar resfriadas. Sin embargo, en estas condiciones, la laringe es mucho más vulnerable, por lo que el reposo vocal y la reducción de la carga vocal son fundamentales durante estos procesos.
Para cuidar la voz durante el invierno es importante mantener una hidratación constante durante el día, favorecer la respiración nasal en reposo, ya que permite filtrar, humidificar y calentar el aire inhalado. También evitar el humo, polvo, tabaco y otros irritantes ambientales hablar fuerte o gritar en ambientes fríos o ruidosos, reducir la exposición a cambios bruscos de temperatura. Utilizar humidificadores en ambientes con calefacción excesiva es favorable y, si trabaja con su voz, realizar calentamiento vocal antes de un uso intensivo.
Se recomienda consultar con un fonoaudiólogo especializado en voz o un médico otorrinolaringólogo si aparecen síntomas como la disfonía o ronquera persistente por más de 15 días, fatiga vocal temprana, dolor o esfuerzo al hablar, carraspeo frecuente y sensación de cuerpo extraño o tensión en la garganta.
El diagnóstico y manejo oportuno son fundamentales para prevenir alteraciones vocales de mayor complejidad, especialmente en quienes utilizan su voz como herramienta laboral.
Rodrigo Romero Vidal
Académico Fonoaudiología
Universidad Andres Bello




