La Serena: conozca la historia de María Pérez, 24 años de servicio, técnica en enfermería del consultorio Emilio Schaffhauser

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Ciclo de entrevistas Financiadas con Recursos del “Fondo de Fomento de Medios de Comunicación 2021”

María Alejandra Pérez  Castillo, es una mujer oriunda de la ciudad de Ovalle; “ovallina de corazón” declara con una amplia sonrisa.  A muy temprana edad reconoció su vocación por ayudar al prójimo y actualmente,  ya cumple  24 años trabajando de técnico en enfermería del Centro de Salud Familiar, (CESFAM) Emilio Schaffhauser en La Serena. “Siempre me gustó la parte rural, más que todo. Cuando iba al campo y veía a los técnicos paramédicos trabajando. De ahí nació todo. En el año 1994 comencé mis estudios y ya en 1996 estaba trabajando en el consultorio, no tuve descanso, inmediatamente empecé a trabajar y aún sigo en lo que es atención primaria”, afirmó.

Antes de la pandemia; María Pérez, al ser proveniente de Ovalle, su jornada comenzaba  a las 4:30 AM, para tomar el bus a las 5:30 AM y llegar a un buen horario  a su lugar de trabajo en La Serena. “Antes del estallido social y de la pandemia, viajaba todos los días, sin embargo con la llegada de la pandemia eso cambió, ya que todo incluía un riesgo a contagiarse, a mis compañeros y familia, el solo hecho de tomar un bus era complicado”, expresó.

Con una gran y larga experiencia profesional, enfrentar  la pandemia ha sido uno de los grandes desafíos de los últimos meses, y no solo para ella, sino que para todo el personal del área de la salud.

Cosas cotidianas como compartir con sus compañeros o viajar a su ciudad natal, ya no se pueden hacer, ya que “se ha convertido en la forma de proteger a mis seres queridos y de controlar la pandemia”

COMBATE CONTRA EL COVID-19

¿Qué aspectos cambiaron con la llegada del Covid-19 a su trabajo?

“Al principio, cuando comenzó todo esto yo venía saliendo de una licencia y me encontré con todo el cambio. Teníamos que separarnos por turnos, cambiar el área de trabajo, fue complicado. Nosotros nos separamos como grupo de consultorio, no nos veíamos como antes, no nos cruzábamos en los pasillos, entonces dejamos de vernos, a mis compañeros y  amigos, por el temor a lo que estaba pasando, a contagiarnos.  Todo estaba iniciando y era desconocido para nosotros.

Debido a los cambios de turnos y de áreas, yo estoy actualmente me desempeño  en esterilización, llevo más de un año, más menos”.

¿Dejó de trabajar en algún momento?

“Sí, después de 6 meses trabajando en plena pandemia, yo tuve que acogerme a la Ley por enfermedades crónicas y  más que nada por la situación de salud de mi mamá, ella tiene una enfermedad complicada de base, a nivel cardiaco. Fue difícil.

Luego, estuve un mes con licencia y después ya regresé enseguida .Ya estaba más calmada y estable. Retome enseguida los turnos que había dejado”.

¿Extrañó su lugar de  trabajo?

“¡Síiii!, jajajaja….  Sí, se extraña, yo soy trabajólica,  así que echaba de menos el consultorio. Pero tenía que verlo por la parte familiar,  tenía que estar con mi mamá cuando estuvo complicada y ya después retomar  el trabajo.  Igual para mí era complicado porque yo estaba de una ciudad a otra, entonces me tomó la cuarentena  en Ovalle y aquí no estaban en cuarentena. Era bien complicado la situación. Nunca pensé en venirme a vivir a La Serena porque soy ovallina de corazón”, declaró sonriente.

La Serena me gusta  para trabajar, el ambiente laboral, los compañeros. Tantos años,  es una familia, no la dejaría. Hasta que el cuerpo lo permita”.

 ¿Cómo ha sido combatir la pandemia por Covid-19 y su vida cotidiana?

“Ha sido bastante difícil, hemos tenido que adecuarnos a ciertas situaciones que antes no sucedían. En el caso de nosotros, a veces no estábamos  todo el equipo funcionando por casos de licencias,  funcionarios que estaban con permiso  personal, muchas  veces ha sido doble trabajo. Pero al final todos  hemos sacado adelante el consultorio, somos una familia, nos apoyamos.

Los compañeros de trabajo del consultorio han sido una parte fundamental para poder sobrellevar el no estar tan cerca de la familia. La dirección, mis amigos, mi amiga que estoy con ella. Ha sido un gran apoyo en ese aspecto. Entre nosotros mismo, conversamos las situaciones que están pasando, nos apoyamos en cada momento”.

¿Cómo ha afectado en su vida, ser  trabajador del área de la salud, tener familia  y conllevar la pandemia? ¿Qué aspectos han cambiado?

“ Ufff, me ha afectado a nivel familiar más que todo porque, yo antes viajaba todos los días, veía a mi mama, estaba en la casa y con la llegada de la pandemia, hubo  un tiempo que tuve que viajar cada 15 días, una por el miedo a contagiarla más que a todo, entonces fue complicado y difícil. Gracias a dios, hasta ahora mi mamá y mi familia han estado bien, ya no estoy viajando cada 15 días si no que estoy viajando una vez a la semana. El lado familiar ha sido el que más me  ha afectado.

Al final yo creo que todos hemos hecho sacrificio tanto en la vida laboral y familiar, ya que muchos compañeros dejaron hijos con abuelos o el hecho de no estar con ellos en la semana completa. Todo fue un sacrificio de distintas formas, pero lo hemos hecho por el bien de todos. Lo triste es que la gente no comprende eso, la gente todavía no entiende que seguimos en pandemia y no hay una responsabilidad en eso”.

Para María Pérez, las principales ventajas que ha reconocido radican en la unión de su grupo de trabajo del CESFAM, sin embargo, las desventajas permanecen en que aún no se ha podido atender de forma normal a los usuarios. “Ellos necesitan atención de médicos, de los distintos profesionales, pero la situación de pandemia nos detiene. Hemos tratado paulatinamente  de volver a la normalidad, pero hay que tener precaución”,  finalizó.

ROL DE LA MUJER

Las mujeres en la salud se enfrentan a las mismas dificultades diarias que sus pares en otros campos, incluyendo el conflicto entre la inflexibilidad laboral y su intersección con la vida familiar o personal. En una profesión que demanda disponibilidad en cualquier horario, el reto es significativo para las mujeres que tienen que cuidar de niños o de un pariente en situación de dependencia, y de sí mismas. Todo esto, aumentado en plena pandemia por COVID-19.

Desde su visión de Mujer, ¿ha tenido que enfrentar barreras  y desigualdades?

“mmm… no, no he visto ni vivido brechas ni desigualdades en lo que se refiere a mi lugar de trabajo, siempre ha estado el apoyo de todos nuestros compañeros y compañeras.  Por ser mujer no he debido enfrentar brechas de desigualdad, sinceramente no”.

¿Qué espacios de participación y liderazgo ha tenido la mujer  antes y durante la pandemia?

“La dirección de donde trabajo es una enfermera, ahora en este tiempo, la mujer tiene harto espacio tanto a nivel general como particular. También, la directora de la corporación es una doctora que está a cargo de nosotros. Yo creo que en este tiempo hay más reconocimiento del rol que cumplimos, más aún en pandemia”.

 ¿Cuál es su opinión sobre el rol de la mujer en el área de salud? ¿Cómo lo evalúa?

Inmediatamente responde, “Con un 7, más de un 7, un 10”. “La mujer cumple un rol importante hoy en día, ha sido un pilar fundamental para afrontar la pandemia, además de la labor que cumple en su hogar. Muchas veces, la mujer como trabajadora del área de la salud tiene que trabajar horas extras, llegar más tarde a su hogar. Son tareas difíciles, que se han sabido superar y salir adelante”. María Pérez, se destaca por tener una amplia sonrisa y sentido del humor,  es una de las tantas mujeres que ha combatido la pandemia por COVID-19 en la ciudad de La Serena. Desde  su compromiso con los usuarios, con sus compañeros y su familia, declara que  para ella es un orgullo ser parte de “la primera línea combatiendo la pandemia” y qué “trabajar en salud me llena la vida, es algo gratificante”.  Llegando al punto de no imaginarse la vida sin ejercer como una  paramédica.