La Serena, conozca a Andrea Álvarez Álvarez; Matrona del Equipo de Salud Rural de La Serena

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Ciclo de entrevistas financiadas con Recursos del “Fondo de Fomento de Medios de Comunicación 2021”

Sin duda, estos últimos meses han sido complejos para los profesionales de la salud. Desde sus distintas especialidades, han debido redoblar esfuerzos debido a la pandemia por Covid-19 que ha afectado a todo el mundo. Andrea Álvarez,  es una de las trabajadoras del área de la salud que ha estado presente en esta ardua labor. Egresada de Obstetricia y Puericultura, actualmente se desempeña  como matrona en atención primaria y es la subcoordinadora del Equipo de Salud Rural de la comuna de La Serena. Acercar la salud de calidad a los territorios es una de las labores que más me gusta hacer, además de ayudar y entregar mis conocimientos a la población”, expresó.

Con 13 años trabajando en atención primaria, Andrea recordó  que su motivación por estudiar una carrera relacionada al área de la salud, nació desde el colegio, en la necesidad de aportar, educar y enseñar sobre  la salud sexual y reproductiva de las mujeres. “Tenía hartas habilidades en ciencias, me gustaba todo lo que tenía que ver con el cuerpo humano. Me decidí por Obstetricia y Puericultura porque sentía que había mucho que hacer en ese aspecto” señaló.

El trabajo de Andrea en el equipo de salud rural, consiste en prestar servicios a la población de un área determinada de 20.000 habitantes. Estos recintos están a cargo de un técnico paramédico de salud rural residente, que recibe periódicamente el apoyo del equipo profesional,  el que está compuesto por médico, enfermera, matrona, nutricionista, odontólogo y kinesiólogo,  los que concurren en conjunto o en forma alternada con previa agenda. “Lamentablemente, algunas atenciones se suspendieron por instrucción del Ministerio de Salud, sin embargo, lo que tiene que ver con matrona, las mantuvimos durante toda la pandemia, por ejemplo, embarazadas, recién nacidos, derechos sexuales y reproductivos”, afirmó.

LLEGADA  DE COVID-19

¿Qué cambió con la llegada del Covid-19 a su trabajo?

“El lugar de trabajo se transformó. Antes en atención primaria no teníamos ninguna situación que nos hiciera trabajar como lo hacemos hoy, tuvimos que cambiar nuestra forma de trabajar, los espacios se volvieron más complicadas para atender para no aumentar los contagios. Los elementos de protección personal que usábamos, el equipo de trabajo ha cambiado sin dudarlo. Principalmente cómo nos relacionábamos entre nosotros y también con la comunidad.

Debido a la alerta sanitaria mundial, nosotros nos alejamos un poco de la comunidad. Había que tener a la población relegada en los domicilios, idealmente para tratar de contener la pandemia.  Ahora que estamos en esta fase 4 en una apertura inicial, hemos estado retomando rápidamente  las funciones habituales con las personas, porque ellos  necesitan ser vistas en consultas y en control”.

¿Cómo ha afectado en su vida, ser  trabajador del área de la salud, tener familia  y conllevar la pandemia? ¿Qué aspectos han cambiado?

“Afectó en varios aspectos, primero tuve que restructurar y reorganizar mi vida, antes mi hija iba al colegio y mi hijo al jardín, y ya con la llegada de la pandemia nada de eso sucedió. Mi mamá se fue a vivir con nosotros para disminuir los contagios en los traslados, además aumento la carga laboral como en la casa, la doble tarea y la doble presencia, ahí están siempre muy ligada  a lo que nosotras hacemos, más aún con los dos niños en la casa. Contenerlos, estar pendiente de su educación. Sí cambió, cambió mucho.

También la forma como vivía, antes tenía mucho más probabilidad de hacer vida social que hoy no existe prácticamente, es la rutina del trabajo a la casa, de la casa al trabajo, los fines de semas están bien resguardado para el descanso y la entretención con los hijos y eso afecta claramente la salud mental, el estrés, la estabilidad y  la emocionalidad.

Ahora no es tanto, ya que estamos a 7 meses post vacunación de nosotros como funcionarios de la salud, pero el año pasado fue mucha carga”.

¿Cómo ha sido el combate contra la pandemia por Covid-19 y su vida cotidiana?

“Intenso… Intenso porque la posibilidad de contagio está siempre. Al principio un poco de temor, porque no se sabía mucho como actuaba el virus, estábamos recién comenzando, después ya había más información respecto a las personas de cómo se contagiaban que era más contagioso y qué no.  Ya cuando empezamos a trabajar, nos relajamos un poco porque teníamos más conocimiento y control de lo que ocurría.

Lo otro que es importante es qué el empleador te aseguró condiciones de trabajo seguro, eso sí hay que reconocerlo. En La Serena, por lo menos en el Equipo de Salud Rural tenemos acceso a elementos de protección y desinfección de calidad.

 En la vida cotidiana es un poco más fácil porque uno se relaciona con personas que no necesariamente son del área de la salud, en los entornos también costo un poco que se hicieran cargo de cooperar, de usar correctamente la mascarilla, en qué momento,  por dónde manipularla, que estuviera en todo momento bien puesta. Cuesta salir de este rol en la vida cotidiana ya que uno está constantemente preocupado de no contagiarse”.

¿Sintió una responsabilidad mayor al ser trabajadora del área de la salud?

“Claro, claro que sí, una responsabilidad mayor porque había personas que no creían, que no habían tomado el peso que tenía esto. Son cerca de 40 mil muertes que han sucedido por Covid. Es una de las primeras causas de muerte en el 2020 en Chile, fallecimiento por Covid, siento que hay algunas personas que no se lo tomaron con toda la importancia que tenía.

Había una doble responsabilidad en el trabajo y con las personas de afuera. No se acaba nunca y educar en salud es algo que hay que estar haciendo permanentemente con los mismos equipos, no podemos bajar los brazos y relajarnos con esta situación”.

ROL DE LA MUJER

Para Andrea, son más las desventajas que se han visibilizado durante esta pandemia. La principal que ella considera está directamente relacionada a la equidad de género, la autonomía económica de las mujeres y la vulneración de los derechos en salud sexual y reproductiva.

¿Ha tenido que enfrentar barreras  y desigualdades?

“Sí, por supuesto todos los días el hecho de ser mujer significa enfrentar barreras diferentes a las que tienen los hombres, solo por el hecho de ser mujer. En mi área de derechos sexuales reproductivos, hoy la mujer no tiene la autonomía sobre sus propios cuerpos, y esto es en pandemia y sin pandemia. Ahora se ha  visto incrementado. Yo principalmente, toda mi vida he luchado para que no me pase a mí o a mi hija este tipo de cosas, que tienen que ver con las oportunidades en el ámbito laboral o en el mundo social, político, la autonomía económica. Afortunadamente esas cosas yo las puedo manejar, pero por ejemplo, en carrera funcionaria, oportunidades de capacitación sin duda como mujer y madre, se ve disminuida por el tiempo, en que uno no se puede dedicar a ese tipo de cosas, estudios de postgrados,  el tema de poder acceder con niños pequeños a eso, sin duda como mujer te pone una barrera para seguir creciendo profesionalmente. Las carreras son desiguales, entre hombres y mujeres cuando generalmente un hombre puede dedicar más tiempo a su vida laboral que las mujeres por distintas razones.

Las desigualdades están, desde el acceso a la información hasta los productos de higienes femeninas, hay y bastantes, respecto de mujeres y hombres”.

¿Cuál es su opinión sobre el rol de la mujer en el área de salud? ¿Cómo lo evalúa?

“Creo que la participación de la mujer en salud tiene que ver precisamente a los estereotipos de género, la mujer siempre al cuidado de otra personas. Sin embargo, esto con el tiempo ha ido cambiando, la formación médica de las mujeres, ha ido cambiando también este concepto. La importancia  de la mujer en la salud es alta. Nosotras sostenemos el sistema de salud, la mayoría de las trabajadoras creo que más del 70 % son mujeres. Y creo que esto debería ser tomado por las autoridades, visualizado y darnos más valor a nosotras, darnos más y mejores oportunidades laborales en el aspecto de salud, tener más y mejores oportunidades para ejercer estos distintos roles que tenemos en la sociedad y que son importantes”.

Para Andrea,  sin duda alcanzar la igualdad de género, eliminar o disminuir las barreras hacia las mujeres es una tarea pendiente, que se ha visto  incrementada en tiempos de pandemia, pero que siempre ha estado presente.  “Espero que se den instancias para frenar estas desigualdades, yo trabajo para quitarlas desde la gestación, ya que antes de nacer venimos con estereotipos de género, por ejemplo, para niñas; rosado, muñecas y niños; azul, autos, violencia, generalmente. Hombres y mujeres somos exactamente iguales, excepto por nuestros caracteres sexuales secundarios  que nos diferencia de manera física. El género tiene que con lo que yo siento, o cómo que siento y qué quiero ser”, finalizó.