La Serena; conozca a Alejandra Álvarez Maldonado; Técnico en enfermería del CESFAM Juan Pablo Segundo

0
414

Ciclo de entrevistas financiadas con Recursos del “Fondo de Fomento de Medios de Comunicación 2021”

Durante esta crisis sanitaria todo el personal de salud ha trabajado de manera intensa en la lucha contra la COVID-19. Alejandra Álvarez, es una de ellas. Egresada de técnico en enfermería y actualmente trabajando en el área de vacunación en niños y urgencias del Centro de Salud Familiar (CESFAM) Juan Pablo Segundo, ubicado en Las Compañías en La Serena. “Antes de estudiar, en algún momento yo fui paciente y siempre me causó curiosidad el saber y conocer lo que ocurría desde la otra vereda. De ya no ser paciente y ver la verdadera situación de los CESFAM, a nivel país en el área de la salud pública”, señaló.

Alejandra, recordó que antes de ingresar a la carrera de técnico en enfermería se desempeñó en un rubro totalmente distinto al área de la salud. “Yo trabajaba de guardia de seguridad, en supermercados o tiendas”, sin embargo, siempre estuvo ligada al sector de la salud, ya que mientras cumplía sus labores, a la vez ejercía el rol de enfermera, “tomaba la presión de mis compañeros, los acostaba en la camilla cuando se sentían mal”, recordó.

Estar en línea directa controlando la pandemia se convirtió en una de las tareas más difíciles ya que el principal temor estaba en contagiarse y enfermar a sus seres queridos. A pesar de aumentar los cuidados, ser precavida y responsable, ella fue una de las funcionarias del área de salud que arrojó PCR positivo. “Fue un momento súper difícil, sufrí por la responsabilidad de contagiar a mis compañeros. Fueron 19 compañeros que se les tomó PCR, detrás de ellos había una familia, 19 familias que podían estar en riesgo, un abuelito, un bebé, una persona crónica. Gracias a dios todos salieron negativos”, expresó.

COMBATE CONTRA EL COVID-19                                                              

¿Qué cambió con la llegada del Covid-19 a su trabajo?

“Particularmente en mi área de vacunación de niños,  yo tomó un rol materno en mi trabajo, me gusta tomar a los bebés, calmarlos a ellos y a las mamás, sobre todo a las primerizas, que llegan muy asustadas. Muchas veces me pasó que el bebé se ponía a llorar y la mamá también, y cuando sucedía eso, yo cargaba al bebé mientras la madre tomaba agua, se lavaba la cara, se intentaba calmar.

La pandemia me limitó en esta cercanía a los niños. Yo amo a los niños,  entonces por precaución y respeto a las madres, me restrinjo en estos casos.  Esto provocó que un momento de total afecto con las familias se convirtiera en un proceso más robotizado.

También en la desinfección que es aún más, me preocupo que cada bebé tenga su manta, para no tener contacto con la camilla, o limpiar muy bien las manillas, harto alcohol gel.

En un tiempo mis turnos cambiaron, aumentó el trabajo, hacíamos turnos 14×14. Dos semanas  ininterrumpidas de 8:00 AM a 00:00 AM, dependiendo de las urgencias, a veces terminabas a las 2 o 3 de la madrugada. Los otros 14 días era de cuarentena preventiva.

La relación con los compañeros también cambió. Se limitaron los abrazos, los besos, el toqueteo  del pelo etc., eso cambió mucho, los cumpleaños, como esas cosas del día a día”.

¿Cómo ha afectado en su vida, ser  trabajador del área de la salud, tener familia  y conllevar la pandemia? ¿Qué aspectos han cambiado?

Muy emocionada recuerda: “A mí en particular me afecto mucho, tengo un hijo con autismo entonces él no entendía que yo no podía llegar a mi casa y no poder abrazarlo inmediatamente, que era algo que estaba acostumbrado.

Se convirtió en todo un proceso el llegar a mi casa, ya que en la puerta debía dejar todas mis cosas, mi ropa, posterior a eso bañarme, cambiarme la vestimenta, ir a recoger la ropa del consultorio, desinfectar y echarla a la lavadora. Ya terminado el proceso, recién ahí saludar a mi hijo, y tampoco con tanto apego por el temor de contagiarlo y ser responsable de algo más grave para él. 

Yo me contagié  por Covid, a pesar de todos los resguardos, sí me contagié”.

¿Cómo fue este proceso?

“Difícil igual, muy difícil.  Mi hijo no entendía que yo tenía que estar en la pieza. Lo tenía que ver por la ventana, él lloraba del otro lado y yo lloraba de este lado. Fue muy complicado que él entendiera porque yo estaba ahí y no lo abrazaba. Él me decía, tú ya no me quieres ver, ya no me quieres. Fue sumamente difícil.

Mi hijo estaba tan molesto, que escribió una carta a mi jefa, después de entender lo que significaba el Covid. Muy enojado, señaló que su mamá ya no volvería a trabajar porque  si yo me contagiaba nuevamente, no lo podría abrazar ¡jajajajaj!”

Además de esto, recuerdo que yo sufría por la responsabilidad que sentía por mis compañeros, gracias a todo ninguno de ellos se contagió”.

¿Pensó en dejar de trabajar?

“No, pensé en postergar mi entrada, pero no en dejar de trabajar. En algún momento cuando estuve contagiada de Covid, me daba miedo volver y pensar que  podría contagiarme una segunda vez, y ahí podría ser algo mucho más grave. Me dio mucho temor, pero a pesar de todo volví. Estuve 45 días fuera de mis labores”. 

Para Alejandra, durante esta pandemia por Covid-19 una de las ventajas que  podría rescatar, sería que hoy en día se le ha dado más importancia a las cosas simples cómo dar un abrazo a sus seres queridos, saludar de beso en la mejilla a sus compañeros o cantar un cumpleaños feliz y apagar las velas. Cosas tan comunes que estábamos acostumbrados y que la pandemia nos restringió y limitó.

Por otra parte, también señala que las desventajas durante la pandemia  han sido muchas, entre ellas “El aislamiento con la familia, los amigos, de la vida en común, de un simple paseo en la playa, hemos perdido esa necesidad, esas cosas que nos hacían sentir  tal vez libres de hasta respirar”, expresó.

ROL DE MUJER

Se ha cumplido más de un año de la declaración oficial de COVID-19 como pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Un largo año de crisis global e incertidumbres, en el que hemos visto con preocupación cómo el coronavirus provocaba, además de una gravísima emergencia de salud y de muchas de las desigualdades preexistentes, debido tanto al impacto social y económico de la pandemia como a las medidas adoptadas para paliarla. En este escenario, las mujeres han sufrido y siguen sufriendo de forma especialmente aguda las consecuencias de estas desigualdades, al tener que enfrentarse a una mayor vulnerabilidad y también a nuevos obstáculos para alcanzar la igualdad.

 Desde su visión de Mujer, ¿ha tenido que enfrentar barreras  y desigualdades?

“Siento que nosotras; sin desmerecer al compañero de vida, de trabajo, amigo o al sexo opuesto,  siempre hemos tenido más responsabilidad con los hijos, el trabajo, la escuela, el hogar. Siento que hoy en día nos hemos ido empoderando un poco más y a la vez hemos empoderado a nuestros compañeros, en todos los aspectos mencionados anteriormente .Ellos pueden ayudarnos también, que sea todo más recíproco. A la vez siento que esta labor no ha sido tan voluntaria por parte de ellos, nosotras hemos tenido que decir ya basta, yo no puedo ser mamá, profesional, abuela, prima, hija, nieta y esposa, necesito ayuda. Entonces, hemos aprendido a dividir estas labores, a delegar responsabilidades que a la vez no son solo nuestras.

En el área laboral no siento que exista esta desigualdad, ni con mis compañeros de trabajo, ni con mis pares, ni en mi ambiente familiar. Sí he sentido la desigualdad, por parte del usuario varón, cuando se enfrenta a una mujer  pienso que es más violento o agresivo, no así cuando se enfrenta a un compañero  hombre. Ahí yo he sentido la desigualdad entre hombre y mujer”.

¿Cuál es su opinión sobre el rol de la mujer en el área de salud? ¿Cómo lo evalúa?

“La mayor parte del personal del CESFAM es mujer, la distribución es más femenina que  masculina y todos los roles son compartidos. Por ejemplo, en mi área que somos TENS, los varones que son poquitos hacen el mismo trabajo que nosotras y viceversa. La diferencia es que a veces necesitamos ayuda de fuerza, sobre todo en las urgencias cuando una persona es de contextura pesada tiene que venir un compañero y nos ayuda, pero en nivel de igualdad somos tan iguales en hacer las labores tanto ellos como nosotras.

Lo evalúo de buena calidad, todas somos a nivel general competitivas, todas guerreras,  la cosa es todo o nada, nosotras las mujeres en general somos así”, finalizó Alejandra.